PANORAMANA SEMANAL: Precios sin control

15/05/2022 | Editorial |

El registro de inflación del 5.9 por ciento de abril, debería constituir una buena noticia, sin embargo, está dejando en evidencia que la carrera de precios y salarios puede terminar en la reiteración de dolorosas experiencias del pasado si no hay avances de importancia en las decisiones para frenar la inercia.

En la provincia el Estado maneja los salarios de los trabajadores públicos. Mientras que los privados empiezan a revisar los acuerdos paritarios que a principios de año estuvieron rondando el 40 por ciento para todo el 2022, los docentes, empleados públicos y en general toda la administración pública mira hacia la Casa de Gobierno para saber cuál va a ser la oferta que permita enfrentar los datos de la realidad.

Con el 5,9% que registró abril, el 2022 ya lleva acumulado 28% en los primeros cuatro meses del año. Es casi el 75% de lo que originalmente se previó cuando los gremios del sector público provincial aceptaron los ofrecimientos que hizo el gobierno.

Si bien puede admitirse que en términos macroeconómicos la inflación en el planeta hoy es un problema generalizado, la dramática situación de la población argentina empeora particularmente el panorama.

Por ahora, las políticas oficiales para frenar el incremento de precios pasaron por los acuerdos con los proveedores de alimentos. Ejemplo, esta semana el gobierno de la provincia pactó con cadenas de supermarcados el denominado “precios acordados Chaco”, una iniciativa similar a la que lleva adelante desde hace años el gobierno nacional.

El propio acuerdo de precios se vuelve un arma de doble filo. Economistas señalan que al tener márgenes acotados en esa lista de productos los productores de alimentos liberan el resto que empuja la inflación hacia arriba.

Y justamente esa escasez de los precios acordados, por impacto de la mayor demanda, termina mostrando faltantes en góndola que obliga a consumir los artículos de precio “no controlado” o descontrolado.

El impacto sobre el bolsillo de las clases menos favorecidas termina ocurriendo igual. No hay chances de mantener abastecida entonces la franja de los precios cuidados.

Esa realidad mueve a los sectores del trabajo a reclamar incrementos salariales por encima de los acordados cuando arrancó el año en las paritarias y la rueda comienza una nueva vuelta.

Lo había advertido Cristina Fernández, en la UNCAUS “hoy se produce un fenómeno en la Argentina que nunca lo habíamos conocido y que es el de los trabajadores en relación de dependencia pobres. Esto nunca había pasado. A la pobreza siempre la ubicábamos por afuera del trabajo formal y registrado, ahí estaba la pobreza. En los sectores informales, en los sectores precarizados, en los sectores informales. Bueno, ahora no”.

A esta altura de los acontecimientos la situación está demandando nuevas estrategias para enfrentar el problema. Más allá de los diagnósticos, algunos reiterados, otros interesados. La grave situación está poniendo también en riesgo la situación misma del oficialismo gobernante, todo esto a su vez, matizado por las diferencias en la materia que exhiben el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández.

El actual contexto hace impensable un acuerdo que permita tomar medidas con aval de todas las fuerzas políticas. Las diferencias ideológicas son cada vez mayores, porque también sin dispares los sectores que representan cada uno.

El futuro de corto plazo no parece que vaya a mostrar soluciones. Todavía falta que peguen sobre los fuertes incrementos de precios la decisión de aumentar las tarifas de servicios y cuando eso llegue, que no será más allá del mes de junio, la mínima caída que mostró abril con respecto a marzo, que podría repetirse en mayo, volverá a estar en duda.


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