La historia del milagro

El papa Francisco anunció la beatificación de Juan Pablo I

13/10/2021 | Info General |

El papa Juan Pablo I, cuyo pontificado duró solo 33 días, será beato, después de que Francisco aprobase el decreto que reconoce un milagro por su intercesión y relativo a la curación de una niña argentina. Albino Luciani nació en 1912, fue elegido papa el 26 de agosto de 1978 y falleció imprevistamente 33 días después, por lo que su mandato fue uno de los más breves de la historia.

El milagro por el que Luciani será proclamado beato se refiere a la supuesta curación inexplicable de una niña argentina que padecía una patología cerebral grave.

La periodista y vicepostuladora de la causa para la canonización Stefania Falasca anunció hace algunas semanas en el diario religioso “Avvenire” que el consejo médico que examinó el caso de la niña argentina “dictaminó por unanimidad que la curación era científicamente inexplicable”.

La causa de canonización de Albino Luciani se abrió en noviembre de 2003, veinticinco años después de su muerte y terminó en noviembre de 2017 con el decreto sancionado por el papa Francisco, que proclamó las virtudes heroicas de Juan Pablo I.
A fines de noviembre de ese mismo año finalizó también la investigación diocesana iniciada en 2016 en la diócesis argentina de Buenos Aires en la que se examinó el “milagro” por intercesión del Papa Luciani en 2011. Para que el papa Luciani fuera declarado santo más adelante se necesitaría probar su intercesión en un nuevo milagro.

Además, Francisco autorizó el decreto del milagro atribuido a la intercesión de la Venerable Sierva de Dios María Berenice Duque Hencker, Fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Anunciación. Aprobó el reconocimiento del martirio de los Siervos de Dios Pedro Ortiz de Zárate, sacerdote diocesano, y Juan Antonio Solinas, sacerdote de la Compañía de Jesús, asesinados por odio a la fe el 27 de octubre de 1683 en el Valle del Zenta, en la Argentina.

El Santo Padre también reconoció las virtudes heroicas del Siervo de Dios Diego Hernández González, sacerdote diocesano, del Siervo de Dios Giuseppe Spoletini, de la Sierva de Dios Magdeleine de Jésus, de la Sierva de Dios Elisabetta Martinez.

El caso de Candela, que se curó de milagro

En 2011, Candela Giarda comenzó con dolores de cabeza que luego derivaron en vómitos y fiebre. En Paraná, su ciudad natal, nadie podía explicarla a su madre cómo curar a la niña, solo le informaron que estaba incubando un virus. Su cuadro se fue agravando hasta terminar internada en terapia, en coma y con respirador. Incluso fue trasladada a la Fundación Favaloro, donde tampoco pudieron dar un diagnóstico preciso.

Años después, los especialistas concluyeron que la patología era FIRES (síndrome epiléptico por infección febril), una enfermedad de las consideradas “raras”, que afecta a una persona en un millón, casi siempre sin posibilidad de sobrevida. Los médicos no le daban esperanza a la familia y, de llegar a sobrevivir el pronóstico era desalentador: especialistas decían que quedaría en estado vegetativo y ciega.

Tras un diagnóstico prácticamente terminal, la noche del 22 de julio, Roxana, madre de Candela, acudió a la iglesia a la que siempre iba a rezar, la parroquia Nuestra Señora de la Rábida, ubicada a metros de la clínica. Allí, el Padre José Dabusti se acercó a la cama donde se encontraba y encomendó el destino de la nena a Juan Pablo I. La mamá rezó y aguardó un milagro.

Al menos no hay explicación científica, según indicaron, para sostener cómo a las pocas horas de invocarlo, Candela empezó a evolucionar de manera favorable hasta abandonar definitivamente el hospital.

Hoy, a sus 21 años, Candela es una joven que vive una vida normal, estudia Seguridad e Higiene animal en la universidad, tiene un emprendimiento de venta, pero lo más importante: está sana, sin secuelas de los días dramáticos que vivió hace una década.


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