PANORAMA SEMANAL: La nueva normalidad del día de la madre

18/10/2020 | Editorial |

Chaco comienza la semana en la que oficialmente se postergaron hasta el 24 de octubre las medidas de distanciamiento preventivo y obligatorio con la implementación de alarma sanitaria que prohíbe la circulación en las calles a partir de las 21 con restricciones y recomendaciones que son aplicables a toda la comunidad, actividades, organismos, establecimientos, espacios públicos y privados de toda la provincia.

Es el primer domingo, y es el del día de la madre, en el que el Gobierno reconoció el desborde del coronavirus en la provincia anticipando el feriado del 12 de octubre, pero a la vez la fecha en la que se reconoció incapaz de endurecer las medidas mucho más que las que rigen por la noche.

El hastío es tan generalizado que el Gobernador Jorge Capitanich planea lanzar una consulta popular virtual para saber cuál es el nivel de limitaciones que la sociedad chaqueña está dispuesta a soportar aún cuando no queden en el Gran Resistencia un vecino que no haya tenido en su entorno cercano al menos un caso sospechoso.

El Gobierno tiene calibrado ese malestar. Los chaqueños saben de restricciones. En la región los ciudadanos de provincias limítrofes no han padecido tanto al coronavirus. Desde agosto, sin embargo, otras provincias -aunque no del nordeste- tuvieron una explosión de casos que borraron al Chaco de los primeros planos en los medios.

Eso puede explicar que patrulleros pasen sin tomar medidas delante de canchitas de barrio donde despreocupadamente un grupo de muchachos juegan un picado. O en los lugares previstos para la práctica de ejercicios se reúnan más de las personas permitidas, por las medidas de restricción y por la manda judicial lograda en la acción de amparo conjunto entre el Ministerio de Salud y el de Justicia.

Es imposible abstraerse de la cuestión política y expresar que tal vez por eso la marcha del 12O se llevara a cabo con absoluta normalidad y sin ninguna molestia judicial/policial/institucional.

Aunque, por el contrario, una manifestación de vecinos de la etnia Qom en la zona norte de la capital fue duramente reprimida por la Policía al mando del suboficial de la Policía, Gustavo Olivello, transformado ahora en exegeta de Capitanich. Aunque brilló por su ausencia en la marcha convocada por el macrismo en contra del Gobierno de Alberto Fernández.

En cambio, el Gobierno tuvo que retroceder en su acusación por supuesta inactividad del Poder Judicial. El incontinente jefe de Emergencias Médicas del Ministerio de Salud fue el predecesor del subsecretario de Promoción de la Salud Atilio García Plichta. Aunque este último se disculpó.

La presidente del Superior Tribunal, Isabel Grillo, una magistrada habitualmente extremadamente medida, además del Procurador General, Jorge Canteros, salieron a responder. Más de 20 mil causas en trámite en relación con la cuarentena inundaron los tribunales. Demasiado trabajo para acusar de inactividad a la Justicia. Un poder del Estado que viene cumpliendo sus funciones de manera presencial, reportando periódicamente casos positivos y sospechosos sin frenar su tarea.

Evidentemente el discurso en materia sanitaria salió de la esfera del gobernador. No está mal para mostrar que la pandemia no monopoliza la agenda. Pero una cosa es que el discurso se maneje aparte del primer mandatario, pero otra muy distinta es que esté fuera de su control.

El 17 de Octubre abrió un nuevo esquema en la disputa de la calle a partir de la movilización del Día de la Lealtad. En rigor comenzó el 12O cuando simpatizantes del Frente de Todos se contramovilizaron para enfrentar el acoso de las huestes macristas que buscan una foto frente a la Quinta de Olivos o el departamento particular de la vicepresidente Cristina Fernández.

Es probable que de ahora en adelante ese monopolio de la calle, que ejercieron bajo un paraguas aunque violen disposiciones relacionadas con la cuarentena, quede en el pasado. Tal vez eso haya desempolvado de las actividades del partido judicial que con el procesado fiscal Carlos Stornelli protagonizaron un fuerte papelón intentando imputarle al Gobierno alguna acción relacionada con la censura, cuando en verdad lo que se apunta es al desnudar las mentiras y campañas de odio, que aún así podrán seguir llevándose a cabo.

 

 

 

 

 

 

 

La justicia


¿Qué diría en una posible consulta sobre las medidas para contener el avance del coronavirus en la provincia?