Llegó la monarquía al PJ correntino

13/09/2019 | Política |

Los memoriosos de la reciente historia política correntina, se remontan a las décadas de los ’80 y los ’90, cuando en una incipiente democracia gobernaban los Romero Feris, arrancando con Pocho, continuando con Tato; incluso se tentó al menor de esta familia del doble apellido para ir por la intendencia capitalina y uno de los sobrinos de éste señor, empresario de medios, casi se lanzó al ruedo como diputado provincial y su hermano es actual concejal de la capital.

Le dieron continuidad al nepotismo a la correntina, los primos Colombi, en la sucesión Ricardo – Arturo - Ricardo. Los ejemplos abundan. Los familiares siempre fueron puestos en primera fila o, mejor aún, en el primer lugar de las listas, para que el apellido tenga continuidad en el poder.
En la actualidad del justicialismo, Martín Tincho Ascúa ubicó primera a su hermana en la lista de candidatos al Concejo Deliberante de Paso de los Libres. El ‘turco’ Mohamed Hadad impulsó a su hermano en la grilla como primer concejal en San Roque. José Tata Sananez, anotó en el mismo sitial de privilegio a su señora en Santa Lucía. En igual tono Mariano Garay hizo lo propio con su favorita María Ordenavía (una dirigente ligada a Víctor Giraud), para sostener las aspiraciones del oficialismo comunal en Santo Tomé.

Algunos sostiene que los cuatro mosqueteros de esta pretendida “unidad correntina” del justicialismo, continúan con sus espadas filosas y cortan cualquier interés que pueda ubicar a otros militantes de corta o larga trayectoria que bien podrían merecer estar en estas listas departamentales.

En el universo de compañeros se desconfía que esta actitud es una especie de obediencia debida de los mosqueteros –cuatro para uno y uno para cuatro- o algo así; para que se mire hacia el gobierno provincial (léase ECO + Cambiemos) que, como se recordará, emitió una serie de decretos a fines de mayo, horas antes del 2 de junio: elecciones legislativa; autorizando adelantos de coparticipación solamente para algunos municipios.

Desde allí se insiste, que esos fondos habrían sido destinados a solventar las campañas políticas en este año electoral, utilizando siempre los dineros públicos.

Como resultado de este raro engranaje, se logró la proscripción del PJ, quitándole el sello y la boleta, para que directamente no participe del domingo 2 de junio, quedando esas elecciones al antojo de la alianza que gobierna el estado provincial.

Coincidentemente, después de estos detalles económicos e institucionales, empezó a notarse cierta decadencia del peronismo correntino. A partir de actitudes que mueven al recelo hacia la auto denominada “liga de intendentes”. Algunos de los mencionados, fueron los que votaron o enviaron a levantar las manos, en nombre de sus departamentos; para que el justicialismo iniciara su proscripción de cara al notable traspié que sufrió en el primer acto electoral de 2019.

Fueron más de una docena de compañeros que votaron así, provocando la denominada auto-proscripción.

Los casos de unicato y nepotismo abundan. Lo primero es la familia, sostiene sin equivocarse el refrán. Ahora el peronismo empieza a sufrir este enquistamiento que podría transformarse en una maligna enfermedad de la práctica política mal entendida.

Reparan que no se cumplió con lo que prometían los “nuevos” dirigentes que llegaron a un determinado escalón de poder, merced al voto popular; quienes desde cuanto lugar o medio que disponían, criticaban porque, según decían, venían a modificar esto, con un trasvasamiento generacional –como definía Perón-. Y no para que en poco tiempo se convirtieran en continuadores de las viejas prácticas de los conservadores y de los veteranos dirigentes justicialistas. Como quedó demostrado finalmente.


¿A quién vas a votar para presidente?