PANORAMA SEMANAL: El gobierno que se viene

21/07/2019 | Editorial |

Una cuestión que nadie podrá definir hasta que pasen las elecciones presidenciales de octubre e hipotéticamente una segunda vuelta en noviembre, será la aparición de acciones de nacimiento del fernandismo. O lo que el propio candidato presidencial del Frente Todos se ha preocupado en mostrar como “kirchnerismo” vs. “cristinismo”.

Ya no quedan espacios ni para las chicanas. El propio Mauricio Macri y el renombrado Cambiemos, ahora Juntos por el Cambio, descartan la condición de “títere” del principal candidato presidencial de la oposición. Alberto Fernández, más temprano que tarde comenzará a armar su propio espacio y allí no hay lugar para los incondicionales de la candidata vicepresidencial.

No hay términos medios. De todos los que tomaron nota de esa circunstancia, quizás Jorge Capitanich es el que mejor preparado está para rearmar el juego en el esquema del peronismo provincial.

Si bien el Concejo Municipal dominado por Gustavo Martínez y el alineamiento circunstancial del radicalismo parecen haberle “plantado bandera” con el bloqueo a la fecha analizada por la intendencia para noviembre. El intendente se siente extremadamente confiado en el resultado electoral de las primarias “con boleta larga a su favor”.

Capitanich no lo expone como la definición del candidato a senador nacional. Sino le definición del “liderazgo” provincial en el PJ. No se puede dudar de la fuerte ventaja que representará que su principal adversario, Domingo Peppo, vaya con boleta corta. Pero en definitiva, importará una definición adelantada para definir el candidato a gobernador del oficialismo en una provincia que tiene un calendario electoral en el tembladeral.

El caso de la fecha de las elecciones en el Municipio de Resistencia le está dejando una enseñanza al “líder” del PJ en el Chaco, sea el que termine siendo. Las listas deben reflejar ese liderazgo. Claramente hoy no lo hacen. ¿O será que el liderazgo está discutido?

No solamente el Concejo Municipal de Resistencia. La misma Cámara de Diputados. ¿Hay alguna duda entonces de que el futuro líder terminará armando todas las listas?

El direccionamiento que tome entonces el sector más importante del peronismo en la provincia del Chaco dejará también claramente definido el espacio en donde el Fernandismo, el posible presidente de la Nación terminará abrevando para construir su propio espacio.

Alberto Fernández y Sergio Massa pudieron haber sido kirchneristas, el candidato presidencial se sigue autodenominando de la misma manera. Pero nunca “cristinistas”. No son los únicos.

Es más que claro que si el Frente Todos termina quedándose con el poder los gobernadores serán la pata política que terminará acordonando el espacio del presidente de la Nación. Lo hicieron con Mauricio Macri ¿cómo no lo van a hacer con un “compañero”? Y de paso, si hay reelección de la fórmula Macri-Pichetto, ni hablar.

Impresiona que un gobernador como Domingo Peppo no lo haya comprendido. En esa nebulosa en la que se mueve, en la ambigüedad del que sufre la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser, el actual mandatario chaqueño no termina de definirse y queda a expensas del cachetazo interno del PJ chaqueño que en este momento discute cuestiones particulares. No generales, no nacionales.

No puede siquiera advertir que gane a pierda habrá interna peronistas después de diciembre de 2019 y hoy no está ni en esta orilla ni en la otra, sino acorralándose a sí mismo en el camino que tomó Miguel Pichetto. Ni con Alberto, ni con Cristina. Con Macri.


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