Lo golpearon hasta dejarlo casi inconsciente, en un Ataque homofóbico en Chaco

17/01/2019 | Policiales |

Fue alrededor de la 1 de la madrugada del martes 8 de enero. Franco Ramírez (25) regresaba a su casa caminando por el paseo costanero del Club Regatas de Resistencia, capital de la provincia de Chaco. Allí, dos jóvenes lo interceptaron para robarle. Aunque les dio su mochila –todo lo que tenía-, no huyeron: “Ahí se podrían haber ido nomás y no pasaba nada. Pero se ve que se dieron cuenta de que soy marica y vino el ataque: ‘Te voy a cagar a trompadas trolo de mierda'”, contó a Presentes.  Lo golpearon hasta dejarlo casi inconsciente y aún tiene una herida interna en el ojo, además de los 4 puntos de sutura externa.

Franco, a quien todxs llaman “Zeta”, es estudiante de Historia de la Universidad Nacional del Nordeste y militante de la Cámpora. Desde su organización, junto a una compañera lesbiana, ahora también se sumaron a la Liga LGBTIQ de las Provincias, que en abril tendrá su cuarto congreso en Chaco. La noche en que lo atacaron regresaba de un evento cultural de la diversidad en Corrientes.

Tras la golpiza, los asaltantes huyeron. Cuando se pudo reincorporar, caminó hasta su casa y su padre lo llevó a un sanatorio privado de la ciudad. Allí lo atendió un médico traumatólogo de guardia. “Primero me preguntó por qué me habían pegado. Le conté lo que me dijeron y me respondió: ‘Hay una parte de la sociedad que no está preparada para la libertad que usted pretende tener’”. Y él, sin dudarlo, le respondió: “Qué fácil es hablar para un varón hegemónico, blanco, heterosexual y profesional de clase media alta”.

“Si bien le respondí, la verdad es que me volví a sentir vulnerado. Porque el tipo que me estaba cosiendo me estaba diciendo que capaz era culpa mía que me habían pegado”, relata Franco a Presentes, que se está asesorando para ver cómo puede denunciar no sólo el robo sino el ataque homofóbico. “Todavía no hice la denuncia para evitar otra vulneración. Porque no sólo fue el robo sino además esta situación. Y entonces si bien tengo pensado denunciar, esperé a recuperarme”.

“Hoy me toco ser violentado pero no es sorpresa en un contexto de crisis de odio, hacia las disidencias y al resto de identidades no hegemónicas, donde la violencia hetero-cis-patriarcal mata una mujer por día y una persona trans cada 36 horas y que su esperanza de vida no supera los 40 años (…) Hay que seguir construyendo memoria disidente y feminista, organización política y afectiva en lucha contra toda forma de opresión”, escribió Franco en sus redes horas después del ataque, con la cara todavía golpeada, hinchada y el ojo morado.

“No es casual que en este contexto de continua pérdida de derechos crezcan los ataques hacia la población LGBTIQ+ (…) A cada embate de la derecha fascista, a cada intento de disciplinamiento a través del miedo y la opresión, responderemos con organización política y lucha colectiva por la construcción de una sociedad más justa e igualitaria”, dijeron desde La Cámpora.

En tanto desde la Liga LGTBIQ+ de las Provincias, advirtieron: “(…) lo golpearon salvajemente en el rostro y el cuerpo, dejando a las claras que la intolerancia hacia las disidencias e identidades no hegemónicas crece a pasos agigantados, legitimada por un gobierno nacional que tiene en la división y la estigmatización su arma más poderosa.

“La homosexualidad no es un problema, la homofobia sí”

La Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste, donde Franco estudia la carrera de Historia, también emitió un comunicado de repudio: “La homofobia es producto de una pedagogía instalada por la presión social de la hegemonía heterosexual desde los primeros años de nuestra existencia. Nos formamos en concepciones distorsionadas por el sexismo de lo que debe ser un hombre y una mujer, y la homofobia se convierte en el agente guardián del género. Produce efectos devastadores en las vidas de las personas y tiene efectos negativos en el desarrollo de las naciones y de las sociedades por lo que erradicarla es un problema que nos atañe a todas y todos”, dijo el Consejo Directivo de esa unidad académica.

Además, remarcaron la existencia de leyes en el país que garantizan un marco de no discriminación, aunque este no se cumpla. Y agregaron: “Ese prejuicio homofóbico que deriva en expresiones de violencia, tales como maltrato, abuso, exclusión, miedo, implica no sólo intolerancia frente a la diversidad sino negación de la igualdad de derechos”. Y concluyeron que el error es creer que afecta sólo a una minoría, y que es pernicioso para “la formación y el libre desarrollo de hombres y mujeres en general”.

El comunicado cierra así: “La homosexualidad no es un problema, la homofobia sí”.

 

Fuente: agenciapresentes


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