¿Es inevitable el ajuste?

14/07/2018 | Opinión |

Por Roberto Espinoza*

En su última visita al Chaco, Mauricio Macri hizo un breve alegato de defensa al ajuste inexorable que tendrá que hacer su gestión. "Nos duele, pero no queda otra que hacerlo", dijo el Presidente. Ajustar parece ser el único recurso que tiene a mano el Macrismo para enfrentar la crisis económica. Pero, ¿es inevitable? ¿De verdad no hay alternativas? ¿Qué pasaría si en lugar de ajustar, se agudiza el ingenio para recaudar más?

El Gobierno publicó este martes el decreto 632/2018 con el que establece una serie de puntos para reducir gastos en el Estado. Con la aplicación de estas medidas se disminuirán más de 20 mil millones del presupuesto. Este ajuste parece imponente, pero es ínfimo para lo que exige el FMI, que pide un recorte de gastos de 200 mil millones de pesos, pero que la gestión Macri redobla la apuesta, y apunta a recortar 300 mil millones de pesos. El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne adelantó la inflexibilidad que se viene: "El acuerdo con el FMI se va a cumplir a rajatabla". Caiga quien caiga, le faltó agregar.

Desesperados para conseguir esa meta que les impuso el Fondo, desde Cambiemos pensaron una medida más "audaz": cortar todas las transferencias a la Patagonia para ahorrarse 140 mil millones de pesos.

Entre varios puntos polémicos, esta iniciativa del gobierno busca cortar a cero la asistencia al régimen de promoción de la industria electrónica de Tierra del Fuego, los reembolsos a puertos patagónicos y hasta los plus que se pagan en planes sociales, jubilaciones y asignaciones familiares a los que viven en la Patagonia, por las más duras condiciones de vida que implica instalarse en esa región.

La propuesta de este rabioso ajuste fue durante el encuentro que tuvo gran parte de la mesa chica del PRO-Rogelio Frigerio, Marcos Peña, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal- con Miguel Angel Pichetto y Juan Schiaretti, entre otros referentes de la oposición. Como era de esperarse, ésta idea provocó la indignación del referente opositor en el Senado.

Otro que no ocultó su enojo ante el recorte de obras que ya está ejecutando el Macrismo, fue un socio estratégico de Cambiemos: el gobernador Gerardo Morales de Jujuy. Para el jujeño “es un error ajustar con recesión, resolver problemas del gasto público con crecimiento es distinto a hacerlo con recesión, por eso hay que evitar que caiga el nivel de actividad económica”. Morales vaticinó que "la situación es muy complicada, se vienen dos o tres meses difíciles". Desde el gobierno nacional ya nadie habla del segundo semestre de la bonanza económica (que nunca llegó), ahora se habla literalmente de meses duros. Pareciera el fin de los eufemismos Duranbarbianos.

 

LA BAJA DE RETENCIONES A LA SOJA LE IMPEDIRÍA ESTE AÑO AL GOBIERNO RECAUDAR 1000 MILLONES DE DÓLARES

A fines de mayo de este año, desde Cambiemos se hizo circular la versión de un posible freno a la baja de retenciones de la soja, que fuera un caballito de batalla electoral de Macri durante su campaña presidencial. Desde la Sociedad Rural salieron rápidamente a marcar la cancha: "Si frenaran la quita, sería una traición". Presuroso, el gobierno nacional desmintió que se esté evaluando quitar retenciones.

La intentona fallida del gobierno nacional no era caprichosa. La baja de retenciones implica la imposibilidad de recaudar 1000 millones de dólares. Este número se desprende a partir de un informe hecho por la Bolsa de Comercio de Rosario (ente al que nadie puede acusar de atentar contra los intereses del campo) en el que señala que la rebaja de 6% en la alícuota de retenciones al complejo sojero a diciembre de 2018 (a razón de 0,5% por mes) podría generar esa caída de 1000 millones de dólares en los recursos del gobierno nacional.

O sea, al valor actual de la moneda norteamericana, se pierde la posibilidad de recaudar 28 mil millones de pesos. Es decir, 8 mil millones más de lo que piensa ahorrar el gobierno nacional en la batería de medidas que recorta gastos públicos según lo estipula el decreto 632/2018.

 

ISRAEL, UN EJEMPLO PARA APOSTAR POR EL DESARROLLO CIENTÍFICO Y ESCAPAR AL AJUSTE SISTEMÁTICO

Si bien el presupuesto destinado por la gestión nacional a ciencia y tecnología aumentó en términos nominales el 4,7% respecto de los fondos ejecutado el 2017, al ajustarse por la inflación, y tomando en cuenta que desde el propio oficialismo avizoran que este año se tendrá una inflación del 30 %, los recursos destinados a ésta área estratégica puede sufrir un recorte real del 25 %. El principal lema del gobierno en estos tiempos pasa por reducir gastos públicos, aunque termine afectando a sectores como los de CyT que podrían generar una inyección de inversiones.

Si se tomara el ejemplo de lo que sucede en Israel, se puede comprender la real dimensión que implica trabajar en el desarrollo científico y tecnológico. Ese país invierte el 4 por ciento de su PBI. El nuestro, en la mejor etapa económica del gobierno de CFK, se destinó medio punto del Producto Bruto Interno. Durante el Macrismo, esa inversión decreció.

Fernando Stefani, investigador principal del Conicet en la Universidad de Buenos Aires, reflejaba su malestar en su cuenta de Twitter que el monto total para el sector previsto para 2018 es de 36.900 millones de pesos. El año pasado lo volcado para CyT fue 35.249 millones. Mientras tanto, lo prefijado para la partida de este año para pagar intereses de deuda es la friolera suma de 405 mil millones de pesos. Casi 37 mil millones de pesos para CyT, 405 mil millones para intereses de deuda. La prioridad de Cambiemos es bien transparente.

 

Volviendo al ejemplo de Israel, uno de los mayores especialistas en ciberseguridad en el mundo que preside la Agencia Espacial Israelí, Ben Israel, contaba esta semana en LPO que la mayor parte de la economía de su país está basada en la tecnología.

Israel resaltaba que solamente un 3% de la gente se dedica a la agricultura en su país. ¿Por qué? "Somos más fuertes en las áreas que no requieren tanta fuerza de trabajo, no producimos autos por ejemplo. Sin embargo, Intel compró el año pasado una empresa israelí que brinda análisis inteligentes de visión para los autos, en 15 mil millones de dólares".

¿Puede Argentina emular el ejemplo israelí, y generar ganancias a partir de innovaciones tecnológicas? Según Bernardo Dikstein-Lic. en Administración, economista y politólogo chaqueño- no tiene dudas que sí, se puede. Dikstein recuerda que con el aumento de lo invertido en CyT durante la gestión de CFK se repatriaron 1.300 científicos que estaban en el exterior. Se invirtió poco si se compara con lo invertido por Israel, pero los resultados están a la vista: "Dos satélites; tecnología nuclear; avances en el cáncer, Parkinson y Alzheimer". Para Dikstein la ecuación en Ciencia y Tecnología es univoca: mas invertís, mas cosechás.

Con estos simples ejemplos se demuestra que hay otra salida, más allá del ajuste. No faltan recursos. Lo que escasea son ideas para evadir el ajuste con recesión. Para gambetear los tiempos "de menú hospitalario de pechuga y calabaza"-Carlos Melconián dixit- falta decisión política para evitar el colapso.


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