PANORAMA SEMANAL: Con el palo de abollar ideologías

ChacoHoy - 04/10/2020

 

La semana termina con un saldo doloroso para la provincia. Como no había ocurrido hasta ahora desde el mes de marzo, durante dos días seguidos se registraron 200 casos nuevos de contagio y el último viernes el fallecimiento de dos personas. La provincia dio un salto en el que queda en evidencia que están haciendo falta más medidas que las planteadas por las ministras de Seguridad y Salud ante un Juzgado de Garantías, pero que no hay margen para tomarlas directamente.

Efectivamente, si lo que el gobierno plantea ahora por vía de una acción amparo y concedida una medida cautelar es que es necesario restringir el derecho de los ciudadanos a manifestarse para proteger la salud del conjunto, queda flotando el interrogante de por qué antes no se acudió a la Justicia, recordando que el Chaco inició una dura cuarentena desde el 16 de marzo mucho antes que el Gobierno de Alberto Fernández resolviera una medida general para todo el país recién el 20 de ese mismo mes.

Basta saber además si el gobierno de Capitanich estará dispuesto a enviar al subsecretario antipiquetes, Gustavo Olivello, un ferviente seguidor de la ex ministra de Seguridad de Macri, Patricia Bullrich, a disolver alguna protesta que puedan convocar los anticuarentena, también simpatizantes de la ex funcionaria de la gestión macrista.

No se desmarca el gobierno de una ola de cinismo generalizado que provocó el fallecimiento del Joaquín Lavado (Quino) el padre de Mafalda. Hubo un salto por encima de la grieta para ofrendarle un reconocimiento generalizado. El dato sobresaliente, en todo caso, es que hubo una parte de la sociedad que se rasgó las vestiduras pero que general profesa exactamente lo contrario de lo que el sensacional humorista argentino promovía a partir de sus trabajos.

En este caso, el Gobierno de Capitanich, que no encuentra argumento para defender el nombramiento del sargento ayudante, y por eso no lo hace aunque se lo pregunten, está dejando en claro con contundencia que la única salida que tiene para la protesta social es la represión, producto quizás de la falta de recursos.

Sorpresivamente, la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, anunció que por primera vez en septiembre la recaudación nacional tuvo un crecimiento real, por encima de la inflación. Eso no quiere decir que vaya a llover dinero, es apenas un comienzo.

Pero si la respuesta a la protesta social que ideó Capitanich era la represión cabe preguntar ¿hacía falta Olivello y crearle un cargo para ejecutarla? Está claro que no necesitaba la medida cautelar. La Justicia le concedió una medida solicitada, que no pueda haber más de cinco personas manifestándose en el microcentro, pero hay lugares de esparcimiento no clandestinos en los que todos los días se juntan mucho más que ese límite impuesto por la juez María de las Mercedes Pereyra.

Además constituye un giro a las presuntas causas argüidas por el Gobierno para encontrarle una explicación al fuerte crecimiento del contagio de COVID-19 en el Chaco. Primero se dijo que eran las fiestas clandestinas y las reuniones familiares. ¿Serán ahora las manifestaciones de los movimientos sociales? ¿O solamente se los puso en la mira para justificar la acción represiva?

Para la policía al mando del sargento no constituye un estorbo que otra funcionaria de igual jerarquía se interponga en reclamo de la desproporción aplicada por la fuerza. Así fue corrida a empujones en la calle la subsecretaria de Derechos Humanos, Nayla Bosch. El procedimiento policial, escudado en una orden de detención librado por una fiscal de Investigación luego de que la misma Policía “anotició el comportamiento” del referente del Movimiento Trabajo y Humildad (MTH), Carlos Barraza. Es de esperar que la Justicia haya recibido algo más que este informe que se brindó a los medios.

Otro detalle, en este momento todavía no había medida cautelar que impidiera la manifestación. Pero si había elementos para reprimir la protesta ¿para qué hacía falta la medida cautelar?

La incorporación de Olivello al Gabinete de Capitanich generó debate. Pero los que defienden y/o acatan esta designación se mantienen en silencio. La continuidad del funcionario pone de manifiesto que no es el nuevo subsecretario el que tomó la decisión de reprimir. Es el propio gobernador.