PANORAMA SEMANAL: El crecimiento del virus tan temido

ChacoHoy - 06/09/2020

 

El gobernador de la provincia, Jorge Capitanich, reapareció ante los medios provinciales para hablar del impacto del coronavirus en la provincia del Chaco. Lo hizo sin dar precisiones sobre la situación actual, aunque genéricamente admitió que hubo un crecimiento de casos que impedía a esta jurisdicción continuar el proceso de desescalada.

Pocas actividades están todavía restringidas. Probablemente las relacionadas con las que necesariamente importan una concentración de gente que representaría directamente una orientación oficial al contagio. Constituye un freno que también está aplicándose en otras provincias, y en distritos más comprometidos se han resuelto directamente en una reversión.

Chaco ha observado en ocasiones anteriores situaciones complicadas. Sólo por citar un ejemplo, el caso de Corrientes al lado de la experiencia chaqueña es mucho menos grave y sin embargo, no solamente se están tomando medidas, sino que hay un fuerte consenso en reclamar todavía más dureza. Lejos estamos de una situación desahogada, pero el drama se ahonda porque en términos de datos es prácticamente imposible saber cómo estamos.

Capitanich hizo referencia a números relacionados con días de duplicación o de tasa de contagio, datos que podían seguirse con un día de atraso en la página oficial http://chaco.gov.ar/covid19/#informes pero ya no se actualizan desde el 11 de agosto último, pese que había información favorable a la situación provincial.

Ese punto ciego movió al reclamo de algunos periodistas en favor de transparentar la situación. El gobernador adelantó que en breve se pondría en marcha un nuevo sistema de información. “Vamos a mejorar los sistemas de información de indicadores” dijo el primer mandatario avisando que desde el lunes se va a poder acceder a esa data.

Aunque haya un freno formal a partir del anuncio del gobernador; en la práctica el relajamiento, que ha llevado complicar la breve pax provincial en medio de la cual otros distritos que estaban en mejor condición que nosotros aparecieron ahora empeorando, no tiene elementos objetivos para cambiar.

Puntualmente, el gobernador definió el agravamiento de la situación a los casos registrados en el interior y no en el Área Metropolitana. Su mejor ejemplo fue la situación de Tres Isletas y el desafío puesto a la orden del día es ahora Villa Ángela. Una de las principales ciudades del interior chaqueño, pero que no tiene ninguna cama de terapia intensiva con respirador. Los casos graves, si ocurrieran en esa ciudad, deberían ser derivados a Sáenz Peña o Resistencia. En la Termal la Unidad Médica de la Universidad Nacional del Chaco Austral está completo.

Por las dudas, Capitanich aclaró que el sistema sanitario provincial está lejos de un colapso al estilo jujeño. Es un elemento de calma, pero relativa. El mismo mensaje del gobernador destacó que “estamos ante una pandemia que devasta el mundo, un virus contagioso que no reconoce temperaturas, lugares geográficos, ciclos y distancias, a su vez todavía no tenemos certezas la factibilidad concreta de una vacuna que resuelva el problema en los próximos meses. Por eso tenemos que convivir con un virus extremadamente peligroso”.

La cuestión que no es flexible es el recurso humano. Unos pocos médicos chaqueños fueron como voluntarios a Jujuy. El Gobierno Nacional está administrando ese recurso, pero en el Chaco, como en todo el país no hay mucha más frazada para tironear.

“El recurso médico es escaso y limitado.  Los trabajadores están agotados, porque cinco meses de trabajo continuo en una pandemia agotan a todos” alertó el gobernador. Los terapistas, después del comunicado de la Sociedad de Terapia Intensiva en el que se demandó “no dejar solos” a los profesionales que están en la primera línea de batalla se desmitificó un dato en el que pocos recalaron. “Es habitual que en esta época estén ocupadas el 90% de las camas de terapia intensiva”. Pero pocos reparan que en los primeros meses de la pandemia se duplicaron esas camas, mientras que el recurso humano es el mismo.

El pico del drama se expresó en Jujuy dónde el gobernador Gerardo Morales, un mandatario que apuró las aperturas en su provincia y ahora es la más comprometida del país, intentó presionar a sus profesionales de la salud con multas y sanciones para garantizar la atención. Fue duramente cuestionado, tanto que tuvo que dar marcha atrás.

Río Negro o Mendoza marchan hacia la situación jujeña o la ciudad de Rosario en Santa Fe, la provincia que aparece ahora en tercer lugar con casos que están cerca de la mitad de lo que ocurre en CABA.

El presidente Alberto Fernández amenaza con el “botón rojo” una pulseada que parece más animada por la tensión con Horacio Rodríguez Larreta y que permanece en la bruma del palabrerío político, aunque la situación podría derivar necesariamente en la necesidad de aplicar un freno. La “el martillo y la danza” empiezan a reclamar medidas en la Argentina. El riesgo es demasiado alto.

 

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