PANORAMA SEMANAL: El turno de la pandemia en el interior del Chaco

ChacoHoy - 28/06/2020

 

Unos 29 municipios del interior provincial tienen casos confirmados de coronavirus. Si ya era inexplicable cómo se había desparramado el virus en el Gran Resistencia de un modo que ninguna otra capital de provincia en el país padeció, menos ahora se podrán ensayar respuestas para encontrarle sentido a lo que está ocurriendo en tantas localidades del interior. En este nuevo contexto se anticipa la visita del presidente Alberto Fernández

Uno de los pocos aciertos que podía anotarse el Gobierno provincial desde que estalló la crisis sanitaria era que había logrado tener a raya al COVID-19 en prácticamente todo el interior provincial.

Salvo algunas ciudades en las que claramente Resistencia tiene influencia como las que integran el Área Metropolitana y otras cercanas, como Colonia Benítez o Margarita Belén, las localidades más alejadas no se habían mostrado vulnerables. Hasta ahora.

Los puntos cardinales están afectados. El tema más extremo es el de El Sauzalito, pero hay casos confirmados en Taco Pozo y un fallecido en Gancedo. El asunto del municipio más lejano del Impenetrable es paradigmático. Con casi 20 casos confirmados, en relación con el total de su población, tiene casi 10 veces más de contagios que lo que tiene el Gran Resistencia.

Cuesta dimensionarlo. La respuesta más repetida desde el área de Salud en los principales medios es que habían encontrado el sistema en terapia intensiva y lo están poniendo de pie. Sin embargo, el intendente de El Sauzalito, Alcides Pérez, tuvo que denunciar públicamente que la única ambulancia que tenía su pueblo tenía una antigüedad superior a los 20 o 30 años, después de eso le enviaron otra, pero no nueva. Podría decirse un poco menos vieja. Con la cantidad de casos que tiene, aunque fuera nueva sería insuficiente.

Las autoridades sanitarias locales tienen que denunciar la situación que padecen a través de los medios de comunicación para recibir respuesta. Algo similar a lo que ocurrió con los médicos residentes en Resistencia.

Quizás este panorama permita al presidente Alberto Fernández llevarse una acabada idea de lo que ocurre en el Chaco. Tal vez sea hora de que el gobierno nacional se involucre de manera más decidida para tratar de encontrarle la vuelta a la situación que está desatada a nivel provincial.

Presidencia Roque Sáenz Peña presenta un agravamiento de su cuadro general. Los casos crecen. Ya registran un fallecido y otros dos muertos esperan confirmación para saber si el coronavirus fue la causa.

El Comité de Emergencia saenzpeñense tuvo que intimar al Ministerio de Salud para que entregue los resultados de una cantidad importante de hisopados que se habían realizado en la ciudad termal. “Red de laboratorios” es un latiguillo que le gusta repetir al gobernador Jorge Capitanich. Sin embargo, en algunos casos los resultados de los test se demoran por más de 5 días.

En el anuncio que se hizo para el AMBA, el presidente estuvo flanqueado por Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicilloff cuando dijo concretamente que había que prestarle atención al caso de la provincia del Chaco. Para eso la provincia transitaba varios días de haber regresado a la “cuarentena dura”.

Pero mientras desde Buenos Aires se alertaba sobre la gravedad de la situación en el Chaco, el gobierno del intendente Gustavo Martínez, uno de los autores del reclamo por un retorno a la fase 1 anticipaba la vuelta de gimnasios o de los hoteles. No es que no tengan derecho a trabajar. El tema es que, en distritos tan complicados, sus actividades siguen sin funcionar. Lo que deben aportarle son ayudas para afrontar el parate. Prioridades. La suspensión del servicio de remises y taxis duró menos de 24 horas. El comercio se restableció en menos de una semana. La tasa de duplicación, según datos oficiales, tuvo su mejor pico el 19 de junio y desde ese momento volvió a reducirse. En esta medición cuanto menor, peor.

Entre seguidores y opositores al gobierno el debate instalado en la provincia es quién es el responsable. Unos apuntan a la gente, otros al Gobierno. Responsabilizar a la gente importaría terminar admitiendo que la sociedad no responde a lo que pide el Gobierno. Es también la confesión de que el Estado no tiene autoridad para imponer sus decisiones. Las medidas no tienen consenso. La cuestión no se desmadra completamente porque una parte sí está acatando las restricciones. Es la que siente que tanto encierro agobia. Eso sería la cuestión más sencilla. Lo peor que puede pasar, en todo caso, es que empiece a convencerse de que el sacrificio no tiene sentido.

Mantenerse sano, en todo caso, es la única motivación. Es también dramático que ese objetivo “individual” sea el que predomine por encima de lo colectivo. En todo caso lo que va quedando claro es que la provincia no puede salir de la espiral de contagios. Dramáticamente ya no es solamente el Gran Resistencia. La alternativa parece ser individual, una versión del “sálvese quien pueda” movida por aquellos que todavía tienen miedo. O conciencia.