PANORAMA SEMANAL: Coronavirus en el Gran Resistencia, el diagnóstico está

ChacoHoy - 24/05/2020

 

Una semana atrás en este mismo espacio se advertía. El Gobierno iba detrás de la pandemia. Finalmente el gobernador Jorge Capitanich anunció una serie de medidas para retomar la iniciativa apuntar al principal problema que ha hecho que el foco en la provincia del Chaco se disperse y a causa de eso, se dispare.

Falta la letra chica de los anuncios que hizo en la noche del viernes Capitanich. El sector comercial –no esencial-, quizás uno de los más impacientes para volver a operar con toda la normalidad que la pandemia permita, está reivindicando su necesidad de volver.

Tres definiciones tuvo Alberto Fernández entre el viernes y el sábado. La primera desde Tucumán: los gobernadores van a decidir qué se flexibiliza  qué se restringe a partir de ahora. La segunda: junto a Horacio Rodríguez Larreta y  Axel Kiciloff salió abiertamente a “apechugar”, según sus propias palabras, la nueva etapa en la que el COVID-19 empieza mostrar un crecimiento geométrico hacia el pico, que tanta ansiedad causaba a quienes siguen diariamente la evolución y la dinámica de la enfermedad en el país. Y la tercera: que aun admitiendo que no hay mucho margen para retroceder, también es posible congelar el esquema dispuesto para buscar el equilibrio entre la salud y la economía.

Esas cosas terminaron habilitando a Capitanich a anticipar esa jugada a partir de la noche del viernes. No es que no supiera lo que Alberto Fernández iba a anunciar recién anoche. Todos los medios de comunicación venían anticipando. Más controles sin nuevas flexibilizaciones.

El conflicto de transporte público que duró casi diez días por un reclamo de los choferes para el pago de una parte adeudada de salarios, terminó blanqueando que los trabajadores esenciales no se movían tanto en colectivo. Y que incluso se podía prescindir de ese servicio con, prácticamente, la totalidad de la administración pública central de licencia.

Nadie se inmutó con el anuncio de que no habrá servicio de transporte público, esta vez por orden del Gobierno, hasta el mes de junio. Tampoco los choferes a quienes se les garantizó el cobro de sus haberes.

Entre los pocos logros que tiene el Gobierno para mostrar se encuentra la caída de casos en el microcentro de Resistencia. Donde otrora estaba concentrada la mayoría de los casos positivos, ahora quedan solamente 4. El dato aportado por Capitanich es la prueba de que los controles funcionaron.

Gustavo Martínez en un mensaje que encendió brutalmente la alarma premonizó una tragedia, pero aportó también datos duros. Más de 50 barrios en toda Resistencia tienen casos positivos de coronavirus. Lo mismo repitió Capitanich. Regla de tres inversa. Si los controles sirvieron para controlar los casos en el centro podría afirmarse que en los barrios no hubo controles.

También lo reconoció el gobernador, que enojado negó estar actuando con soberbia y desafió a todo el que tenga algo para decir, adelantando que está dispuesto a escuchar. ¿Cómo lo hizo? Anticipando que habrá un dispositivo especial ahora en las periferias, o por lo menos más allá del macrocentro.

También reconoció que la Policía no es suficiente (en número) para hacer los controles por sí misma. Anticipó que pedirá la colaboración de las fuerzas de seguridad nacionales, el acompañamiento voluntario de empleados públicos que quieran hacer esa tarea y un número impreciso de drones que sobrevolarán distintos lugares para hacer la comprobación.

El déficit policial ya había sido indicado por el jefe de la fuerza, el comisario general, Fernando Javier Romero. El uniformado indicó que este año no hubo ingresos a causa de la pandemia y que su fuerza consta apenas de 7 mil hombres, para todo el Chaco. Obviamente no está en condiciones de enfrentar la demanda que significa el descontrol del movimiento en el Gran Resistencia.

Más de 15 mil personas fueron encontradas in fraganti rompiendo la cuarentena. Y eso es sólo lo que atraparon. Otros miles quizás muchos más escapan a todo control. De todas maneras no era un dato imposible de prever. Lo difícil, en estas circunstancias, era ver cómo se iba a remediar esa carencia. Más de dos meses después de haber decretado la cuarentena en la provincia, el Gobierno plantea una alternativa, sobre la base de un diagnóstico que puede ser muy meticuloso en las conferencias que da el gobernador, pero que en la calle, en los hogares de la gente preocupada y de los que cumplen las restricciones ya se sabía. Tal vez no de manera académica, no de modo didáctico. Pero sí de modo visible.

El mapa de calor, que volvió luego de mucho tiempo, revela con fuerza el planteo presentado con estridencia por el intendente Gustavo Martínez. El virus está esparcido por Resistencia. Capitanich lo dejó más claro, no solo es la ciudad capital, también es el Gran Resistencia. Dio a conocer el índice de movilidad, poniendo de ejemplo la fecha del 12 de abril. Ese día en el macrocentro, donde están concentrados los controles fue del 15%. “En la periferia fue del 107%” según el gobernador. El “pecado”, en todo caso, es que ese es un dato que la autoridad tiene diariamente.

Capitanich retomó el centro de la escena. Después de varios desplantes del intendente Gustavo Martínez que tuvo su clímax con el pedido del jefe comunal de regresar “a la fase 1” contextualizado con luctuosas premoniciones, el gobernador convocó a los intendentes y esta vez el intendente resistenciano acuciado por la dramática situación financiera de la municipalidad asistió como uno más.  

La oposición señalaba adecuadamente que parte del descalabro que anunció el intendente se debía justamente a las intrigas a las que se sometían los líderes del PJ. Uno en Marcelo T. de Alvear y el otro en Av. Italia.

Desde esa reunión Martínez se disciplinó. ¿Entró en razones o logró algo de oxígeno? Se verá próximamente.

La presentación de los “clusters” la parte que más disfruta Capitanich cuando da sus conferencias magistrales es muy elocuente. "El mejor momento nuestro fue el 30 de abril" recordó el gobernador. La disparada de casos en el Barrio Toba complicó el escenario que venía siendo controlado de manera muy costosa. Ya habíamos pasado la situación del Perrando y del Centro de Diálisis Fresenius, a partir del barrio de comunidad aborigen más grande a la provincia los casos volvieron a dispararse, esta vez hacia todas direcciones.

Capitanich se fijó plazos para enderezar la nave. “El desafío de todos los chaqueños es lograr cortar el contagio y esa es la responsabilidad que tenemos en las próximas dos semanas” dijo en la conferencia. No hay dudas que está acertado en el diagnóstico. Lo que se va a ver ahora es si acierta con el tratamiento.